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Julio Enrique Muñoz del Bosque*

 

Cuando estaba en los últimos semestres de la carrera de diseño gráfico tenía una idea preconcebida de los lugares y los puestos en los que quería trabajar, me veía trabajando como creativo en una agencia de publicidad global haciendo proyectos para grandes marcas. Todo parecía que iba bien, comencé trabajando en el despacho de diseño de un maestro que tuve en la universidad como creativo (tal y como me lo había imaginado), pero cuando tenía menos de un año de haberme graduado recibí una llamada de una compañía farmacéutica transnacional, en mi cabeza saltó la pregunta “¿una farmacéutica?, ¿y yo que tengo que hacer en una farmacéutica?”, y en eso me explicaron que buscaban a un diseñador para que ingresara al área de operaciones técnicas a coordinar los proyectos de diseño de empaque que hacían los despachos y agencias para la farmacéutica (lo que en mi carrera se conoce como el área de gestión del diseño), así que le di una pensada, acepté ir a las entrevistas, y después de unos días me informaron que yo era el seleccionado para el puesto.

Esa fue la primera vez que tuve la oportunidad de ingresar a una compañía en la nunca me imaginé estar ahí trabajando; yo me veía teniéndolos como clientes, pero pasó todo lo contrario. Al entrar a trabajar en esta primera empresa en mayo del año 2005 me di cuenta que en la vida laboral real uno no siempre acabaría trabajando en lo que tenía planeado cuando era estudiante, pero que tu profesión puede ser el “trampolín” que te lleve a trabajar en puestos que tus colegas no conocen (y que por ende, están menos competidos).

Toda esa experiencia laboral fue un mundo completamente nuevo para mi, todos mis compañeros de trabajo eran químicos e ingenieros, todos los días entraba a la planta de producción con mi bata blanca, mi cofia, mi cubreboca y mis cubrezapatos, llegué a trabajar con normas y reglamentos de la industria farmacéutica, y muchas otras cosas que no me imaginaba que existían. En ese momento me di cuenta que en la vida laboral hay que estar abierto a aprender cosas nuevas todos los días, las cuales no siempre tienen que ver con tu área de formación profesional, pero que siempre van a complementar tu perfil profesional y te darán una visión profesional más amplia.

Tiempo después recibí otra oportunidad laboral en otra compañía farmacéutica global en la que pasé ocho años y medio de mi vida, lo interesante en esta ocasión es que también me dedicaría a coordinar el trabajo de diseño de empaque que harían otras personas para la compañía, pero ahora dentro del área de logística de una división de la empresa. Esto me llevó a tener que involucrarme en temas como planeación de la demanda, compra de materiales, despacho de productos desde el extranjero y su llegada a otro almacén de distribución ubicado en Centroamérica, y como estos factores afectaban proyectos de diseño para más de 150 productos y casi 300 materiales de empaque que debían ser diseñados (o rediseñados en algunos casos). En muchos de estos proyectos terminas trabajando de manera muy cercana con personas de otras áreas que no imaginas que te tienes que involucrar como finanzas, asuntos regulatorios, compras, comercio exterior, calidad, mercadotecnia, comunicación corporativa, y también con diversos proveedores de muchos sectores que intervienen en la realización de tu trabajo. De igual forma, no me tocó trabajar como diseñador, pero el diseño fue el “trampolín” que me llevó a ser el seleccionado para el puesto.

Dentro de esa misma compañía farmacéutica mis últimos dos años y medio de trayectoria fueron trabajando en el área de asuntos regulatorios de otra división como coordinador de proyectos. Mi trabajo se basó nuevamente en involucrarme en muchos proyectos en donde no tenía que hacer cosas de diseño gráfico, pero mis actividades se relacionaban con mi profesión de una manera indirecta, ya que tenía que revisar que los diseños de empaque de los productos cumplieran con las normativas y reglamentos, además de trabajar en otras actividades relacionadas a las campañas de publicidad de los productos. En este tipo de actividad la mayoría de las personas que trabajan en ella son químicos y médicos, y al principio uno piensa que desentona con el resto del equipo, pero al final uno comprende que llega a sumar y aportar otros conocimientos e ideas por traer un perfil académico diferente, pero complementado con las experiencias laborales previas. Nuevamente, mi profesión no fue mi responsabilidad principal, pero fue una de las herramientas necesarias para llevar a cabo el trabajo en esta posición.

Posteriormente, recibí la oportunidad de ingresar a laborar en una agencia de comunicación y relaciones públicas como consultor, y ahora ustedes se preguntarán “¿relaciones públicas?”, ¡pues sí!, precisamente buscaban un consultor para el área de salud y sector farmacéutico, y lo que les gustó de mi perfil (y lo que me llevó a ser el candidato seleccionado para el puesto) fueron mis más de diez años de trayectoria dentro de la industria farmacéutica (aún cuando nunca antes había trabajado en el área de comunicación y relaciones públicas). En este caso mi experiencia dentro de una industria fue el “trampolín” que me llevó a desempeñar este trabajo, el cual me dio la oportunidad de aprender un campo laboral diferente. Todos mis compañeros de trabajo ahora eran comunicadores y de ellos recibí el entrenamiento de muchas habilidades nuevas como redactar comunicados de prensa, distribuirlos a los medios, gestionar las entrevistas entre los periodistas y los voceros de cada campaña, monitorear las notas publicadas, y convocar a la prensa a eventos.

Ahora trabajo en una compañía ubicada en Michoacán, dedicada a fabricar charolas de cartón reciclado para empacar aguacate y otras frutas. Mi posición en esta compañía es la de gerente de investigación y desarrollo, enfocada en coordinar los proyectos para el lanzamiento de nuevos productos. En esta ocasión el “trampolín” que me llevó a ocupar esta posición es mi trayectoria previa en la coordinación de proyectos de diseño (aunque en este caso se trata de proyectos más relacionados al diseño industrial). La  gran mayoría de mis compañeros de trabajo son ingenieros industriales, contadores y administradores, y muchos de los proveedores y clientes con los que tengo comunicación se encuentran aquí en México, así como también en Estados Unidos y en China.

Sin embargo, algo que vale mucho la pena mencionar es que en todas mis posiciones de trabajo previas (si, en todas) han necesitado que participe haciendo proyectos de diseño gráfico. Ya sea haciendo logotipos, anuncios publicitarios para revistas, invitaciones, infografías, diseños para posts en redes sociales y para correos electrónicos, tarjetas de presentación, folletos, entre otros.

En resumen, Es importante recordar que en nuestra vida laboral no siempre tendremos posiciones en empresas que estén completamente relacionadas a nuestra carrera y a nuestra formación profesional, pero en algún momento nuestra formación y experiencias previas pueden ser la llave que abra las puertas para ocupar puestos de trabajo de mayor responsabilidad, y que pueden servir para resolver de manera alternativa los problemas que surgen día a día en nuestras labores.

Lo que cuento en este texto no es algo nuevo y le pasa a muchas personas en nuestro país. De acuerdo a la información que aparece en la página “Observatorio Laboral” en todas las profesiones existe un porcentaje de personas que no trabajan en puestos relacionados a su carrera (ya sea porque la vida los llevó por otro camino, o porque ellos lo decidieron así). Para darnos una idea, estas son algunas cifras de los profesionales que trabajan en la carrera que estudiaron: Medicina: 87.8%, Derecho: 53.2%, Arquitectura: 61.6%, Contaduría: 58.6%, Administración: 20.7%, Mercadotecnia: 36.8%, Psicología: 51.8%, Ingeniería industrial: 22.1%, Diseño: 35.6%, Química: 53.2%, Comunicación: 24.5%, Ingeniería en sistemas computacionales: 36.8%, Educación: 34.8%, Ciencias políticas: 23.7%, Veterinaria: 40.4%, Odontología: 83.4%, Física: 57.4%, Economía: 32.7%, Lenguas extranjeras y traducción: 65.1%, y así en todas las demás.

Solo para completar estos datos, según esta misma página, estas son actualmente las carreras mejor remuneradas en México (en miles de pesos mensuales): Industria de la alimentación: 37.5, Diseño: 34, Física: 28.8, Economía: 27.3, Minería: 25.1, Negocios y Comercio: 24.9, Química: 24.5, Comunicación: 23.9, Música y artes escénicas: 23.7, y Criminología: 22.9.

 

 

Fuente: http://www.observatoriolaboral.gob.mx

 

*Julio Enrique Muñoz del Bosque: Diseñador Gráfico egresado de la Universidad La Salle, Especialista en Mercadotecnia egresado de la UNAM, y Maestro en Administración egresado de la Universidad Intercontinental.

Correo: munozdelbosque@gmail.com

Twitter: @munozdelbosque

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Comments

2

  • Mtra. Olga Patricia Meza Morón

    Felicidades Julio por tu trayectoria y sobre todo por tu pasión en todo lo que haces. Es un gusto ver a nuestros alumnos convertidos en exitosos profesionistas y ahora, también en queridos amigos. Te deseo felicidad y que sigas teniendo éxito en todo lo que emprendes. Un abrazo,

    Responder
    • Julio Enrique Muñoz del Bosque

      Mil gracias mi querida Olga!, me hace muy feliz recibir tus palabras. Te mando un abrazo grande de regreso.

      Responder

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