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Colaboración del Mtro. Carlos Alberto Bautista, docente de la universidad La Salle.                                               

Hace cien años para fabricar un producto se necesitaba únicamente tener materias primas locales, por ejemplo, en el México de la década de 1920 gran parte de la población rural utilizaba ropa elaborada con tela de manta, fabricada en la misma región, aunque la producción era limitada y se hacía de manera artesanal.

No obstante, existían algunas excepciones, por ejemplo, la seda venía desde China, desde siglos atrás, pero esa ropa era muy cara, además de tener un uso muy específico, como lo sería en festividades de la época.

Pero, ahora, cada día dependemos más y más de mercancías que vienen de países muy lejanos, un caso es la fruta del Kiwi, que es cultivada en lugares tan lejanos como China o Nueva Zelanda, pero que tiene la posibilidad de venir hasta nuestra mesa para que disfrutemos de su sabor y consistencia.

En el caso de la industria automotriz, las unidades se ensamblan con productos muy diversos (llantas, laminas de acero, vidrio, plásticos, telas, entre otros), que son fabricados en países muy específicos, como es el caso del área de electrónica automotriz, que va desde cables hasta computadoras y sensores automotrices, que provienen, en su mayoría de la República Popular China, por lo que dependemos de la proveeduría de este país para ensamblar estos delicados componentes del automóvil.

Sin embargo, con la emergencia presentada por el Covid-19, desde el mes de enero de 2020, ya no se han producido gran parte de estos componentes electrónicos, primero por las festividades del año nuevo chino, y luego por el paro de actividades que ha generado la emergencia de la epidemia. Debido a esta situación se han roto algunos de los “eslabones” más delicados de la cadena de suministros, porque sí un vehículo requiere 5,000 componentes y contamos con el 95% de ellos, por sólo ese 5% restante el automóvil no funciona, lo que genera un caos para esta industria.

Por otra parte, la competencia directa de China en el ramo de autopartes automotrices es precisamente nuestro país, lo que hemos aprovechado en la medida de lo posible, pero no tenemos todos esos componentes. Incluso, con la próxima entrada en vigor del nuevo Tratado México-Estados Unidos de América-Canadá (T-MEC), varias fábricas que se encuentran en China planean mudarse para México, pero solo son planes a mediano o largo plazo.

Sin lugar a dudas la cadena de suministros se encuentra rota, pero, por otra parte, en el escenario actual no hay muchos posibles compradores de autos, porque no podemos pensar en adquirir bienes de consumo que implican una alta inversión, en un clima de inestabilidad económica y financiera, y peor aún, sin la plena seguridad sobre lo que nos depara el futuro.

 

 

 

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