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Medio: Revista Valores

Especialista: Mtro. Adalberto Jurado

Tema: Contaminación y manejo de aceites lubricantes usados

En una maquinaria o en un motor existe contacto entre superficies que se mueven, lo que produce fricción entre ellas y ocasiona el desgaste de sus materiales, por lo que es necesario aplicar entre ellas un agente que reduzca la fricción y el desgaste, este agente es un lubricante, en este caso aceite, que puede ser de origen mineral o sintético.

En la vida cotidiana el principal contacto que tenemos con los aceites es en los motores de nuestros automóviles, su uso como lubricante permite reducir la energía requerida para la operación mecánica del motor y el desgaste del mismo, de igual manera se aminora su calentamiento por la acción refrigerante que tiene el lubricante al propiciar la transferencia del calor entre algunas partes calentadas por la combustión. El aceite además tiene acción limpiadora al prevenir la formación de material contaminante en las partes mecánicas (lodo), producto de su propio desgaste o de contaminantes originados por la combustión y por último el aceite lubricante tiene propiedades de sellado entre los pistones y los cilindros del motor.

El manejo inadecuado de los ALU puede causar contaminación en agua, suelo y aire. Los aceites lubricantes usados (ALU) son considerados como residuos peligrosos por sus características de inflamabilidad y toxicidad.

Ya en uso el aceite se va quemando y contaminando con partículas metálicas derivadas del desgaste del motor, así como con productos de la combustión incompleta del combustible; lo que origina, que se modifiquen las propiedades del aceite y ya no cumpla sus funciones en la e del motor; por lo que es necesario cambiarlo y desechar el aceite lubricante usado.

Los aceites lubricantes usados (ALU) son considerados como residuos peligrosos por sus características de inflamabilidad y toxicidad, se encuentran sujetos a un plan de manejo de conformidad con lo que se indica en la Ley General para la Prevención y Gestión integral de Residuos (LGPGIR).

El manejo inadecuado de los ALU puede causar contaminación en agua, suelo y aire.

Los ALU al ser de baja biodegradabilidad, permanecen en el medio migrando a través del suelo afectando su productividad, incluso pueden infiltrarse hasta llegar a aguas subterráneas, con el riesgo que terminen en un pozo y se puedan consumir por parte de la población, pudiendo ocasionar desde salpullidos, hasta problemas gastrointestinales, anemias y algunos otros síntomas, dependiendo de la dosis de exposición en caso de ingestión.

Es en las aguas superficiales y en las subterráneas donde tiene su mayor potencial contaminante, se dice que un litro de aceite puede contaminar mil litros de agua, ya que al ser menos denso, forma una película en la superficie del cuerpo de agua que impide el intercambio de oxígeno; además, bloquea el paso de la luz afectando a la vida acuática. También, la presencia de ALU puede tener efectos tóxicos en peces tanto de agua dulce como salada.

Los ALU al quemarse o utilizarse como combustibles pueden generar emisiones de metales pesado, compuestos nitrogenados, dióxidos de azufre, dióxido y monóxido de carbono entre otros.

En el caso particular de los aceites lubricantes usados automotrices, los generadores son los talleres mecánicos y de cambio de aceite, basta con hacer un recorrido por los talleres cercanos a nuestras casas para darnos cuenta que no todos manejan adecuadamente estos, pues podemos encontrar evidencias de derrames en algunos casos a suelo natural, o en las alcantarillas se pueden observar manchas de aceite e incluso en época de lluvias se pueden ver charcos de agua que a contraluz se puede identificar un hilo o capa aceitosa en tonos tornasol.

Para atacar la problemática derivada del manejo de los aceites lubricantes usados, en particular los generados por talleres mecánicos se puede ver tres frentes: el regulatorio, el técnico y el social.

Desde el punto de vista reglamentario, los residuos peligrosos son competencia de las autoridades federales, SEMARNAT, PROFE-PA y en su caso la ASEA.

Para el caso de los talleres mecánicos, éstos generalmente son pequeños negocios, que se conocen como microgeneradores (que generan hasta 400 kilogramos de residuos peligrosos al año) que por lo mismo se dificulta el seguimiento y supervisión de la gestión de residuos peligrosos por parte de la autoridad, a pesar de que para microgeneradores de residuos peligrosos las autoridades locales ya los pueden regular, previo acuerdo con las autoridades federales.

En este ámbito la LGPGIR y su reglamento, especifican una serie de trámites y controles que deben de cumplir los generadores como son: llevar una bitácora de generación de los residuos peligrosos, contar con una empresa autorizada para el transporte de los residuos que recolecte los ALU, y a su vez, entregarlos a una empresa autorizada para su tratamiento o destino final.

En el punto de vista técnico, los ALU tienen un alto potencial de ser reutilizados, reciclados o regenerados si se somenten al procedimiento adecuado

En el punto de vista técnico, los ALU tienen un alto potencial de ser reutilizados o reciclados, ya sea reprocesándolos mediante el retiro de partículas y contaminantes por filtración, centrifugación, decantado, etc.. para un posterior agregado de aditivos y de aceite virgen para utilizarse nuevamente. También, se pueden regenerar, es decir someterlos a procesos de refinación para obtener nuevamente aceite base. Por último, también está el reciclado térmico, en el que primero se separan las partículas y contaminantes, para posteriormente utilizarlos como combustibles alternos.

Todos estos procedimientos son viables y dependen de que se tengan los volúmenes suficientes para que sea económicamente factible, se cumplan los requisitos legales y cuenten con los controles de ingeniería, para que los procesos antes descritos, sean lo suficientemente limpios.

Por último, esta la participación de la ciudadanía en estar informada sobre los problemas ambientales que pueden ocasiones los ALU. El ser consumidores responsables y llevar nuestro automóvil a talleres que cumplan con la normatividad en cuanto al manejo de sus residuos peligrosos, el evitar hacer o contratar los servicios de cambio de aceite en la vía pública, el exigir que las autoridades u órganos de certificación revisen y aseguren que los aceites reprocesados cumplan con las normas que deben cumplir los aceites vírgenes y desmitifique que estos aceites reprocesados son da calidad inferior.

Aunado a ello, en el caso de reciclado térmico, es importante que sea en instalaciones que aseguren la combustión bajo las normas de emisión que establecen las autoridades en la materia. Este último punto, es el que armonizará los dos anteriores, de modo que se puedan establecer planes y programas de manejo para los ALU generados por talleres automotrices que sean exitosos.

* El Mtro. Adalberto Jurado es Jefe de Carrera de la Ingeniería Ambiental de la Universidad La Salle.

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